Por Aitor Calero García
Un Cafelito a las
Once - 1C11
La zona de comfort.
Ese lugar en el que nos sentimos a gusto, ese lugar que nos da paz, ese lugar
que nos permite ser nosotros mismos, ese lugar cálido en el que todo es fácil y
sencillo… Sí, ese lugar al que todos aspiramos es también ese lugar que
con el paso del tiempo se va convirtiendo en nuestra cárcel. Nadie nos
lo impone, no lo buscamos, simplemente aparece con el paso de tiempo, las circunstancias,
o el azar de la propia vida.

No es porque las
cosas sean difíciles que no nos atrevamos, es porque como no nos atrevemos se
vuelven difíciles - Séneca
Todos tenemos nuestra zona de
confort en distintos ámbitos. En el trabajo nos incomoda que nos hagan hacer
cosas nuevas o desconocidas, esos “retos” que nos negamos a afrontar por el
simple hecho de que “no lo sabemos hacer”. En las relaciones, esas situaciones,
domésticas o sociales a las cuales no nos queremos enfrentar (tareas domésticas,
responsabilidades…) Incluso en los deportes, jugar o hacer alguno que no hemos
hecho nunca y en el que “somos malos”.
En todos los casos la solución
sencilla es “soy así”, “mejor no intentarlo, si voy a fallar”. Sin embargo, la
peor frase que nos podemos decir a nosotros mismos es “decirlo es muy fácil, pero hacerlo…”
Lo que quiero compartir con
vosotros hoy es unos pequeños pasos, trucos o ejercicios, llamarlo como
queráis, que nos ayuden a romper con nuestra zona de confort. Pasar
del dicho al hecho. Todo viaje comienza con un sencillo primer paso,
pero ese primer paso es con seguridad el más difícil de dar. Se
requiere práctica y coraje, pero el coraje no es más que el resultado
de multiplicar la práctica por N veces (algunos dicen que pueden hacer falta 10000
horas para dominar cualquier materia).
Pues bien, esas 10000 horas las
podemos acortar nosotros mismos enfrentándonos a pequeños retos diarios que
nosotros mismos nos planteemos. Aquí van algunas sugerencias, pero me
gustaría mucho que vosotros también propongáis al resto de los lectores, a
través de los comentarios, pequeños retos o ejercicios, que nos puedan ayudar a
todos a romper con nuestra zona de confort.
1. Calentamiento.
Los ejercicios que voy a proponer a continuación pueden
parecer una chorrada, algo simple, ¿de qué me va a servir hacerlo? Ese es justo
el tipo de pensamiento que nos impide hacer cosas nuevas. Si tan fácil
te resulta, ¿por qué no lo haces? No estás haciendo el ridículo, estás
empezando a romper tus propias barreras. Si al terminar de leer este post y
antes de acabar el día no has hecho alguno de los ejercicios propuestos… en fin
tú mismo.
2. En casa.
El primer paso para romper nuestros miedos lo podemos dar en
nuestra propia casa. Puede ser algo tan sencillo como coger nuestro
propio teléfono y grabarnos con vídeo hablando. Por ejemplo, nos
podemos imaginar una situación en la que queremos ligar con una chica o pedir
un aumento en el trabajo. Algo que, en principio, nos puede dar mucho corte,
pero que si lo hacemos en nuestra propia casa a solas puede ser más sencillo ¿o
no tanto?. Se puede empezar por el ejemplo más famoso de la historia del cine.
3. En la calle.
Pregunta a cualquiera la hora. Sencillo ¿no? O mejor aún,
¿por qué no preguntas por un buen sitio para comer? Preguntar esto da más pie a
entablar una conversación más larga. Algo intermedio podría ser preguntar por
una dirección. La idea es entablar una pequeña conversación con alguien
totalmente desconocido. Cualquier excusa es válida, lo importante es
romper ese miedo inicial y ganar autoestima.
4. En el trabajo.
Aunque es posible subirse
el sueldo sin pedir un aumento, si crees que lo mereces debes pedirlo. Es
más, deberías pedirlo personalmente. Casi siempre somos nosotros mismos los que
buscamos excusas para no hacerlo: no es el momento, con la crisis que hay, cómo
lo voy a plantear ahora. Recuerda, el NO es la opción por defecto si no
hacemos nada. Pero es más, es la opción más confortable, la que no exige ningún
esfuerzo. Rompe con ello.
De todas formas, si pedir un aumento no entra en tus planes,
¿por qué no pedir un cambio de actividades? Muchas veces esperamos a que
nos caigan las tareas incómodas y es entonces cuando nos sentimos incómodos.
Nos quejamos, nos estresamos, pero seguro que en más de una ocasión estas
situaciones nos han hecho progresar tanto personal como profesionalmente. ¿Por
qué esperar a que nos vengan dadas?
Podemos pasar a la acción. Un simple reto, propón tu mismo
una mejora en alguna de las actividades que haces a diario, seguro que hay algo
que te molesta en tu trabajo. Escribe un email a tus responsables indicando qué
se puede mejorar y cómo lo harías tú.
5. En nuestras relaciones.
Con relaciones no me refiero solo a las de pareja, que
también, sino a cualquier tipo de relación entre dos o más personas. Hay mucha
gente que tiene verdaderos problemas para relacionarse. Algo tan simple
como entablar una conversación con un vecino que vaya más allá de un hola, se
convierte en un mundo.
Un primer paso sería probarlo en el ascensor. Un simple
comentario sobre el tiempo (tópico típico) nos puede ayudar. Da igual el
motivo, el caso es que uno de el primer paso, que no se quede cómodamente en la
zona de confort.
Algo más osado sería pedir algo a un vecino, sal, cebollas,
una patata o un destornillador. Llamar al timbre, esperar a que nos abran… Al
abrir una puerta de casa siempre estamos alerta y lo sabemos. Eso hace la
situación algo más incómoda. Por último, por qué no pedir algo a tu pareja,
puede ser desde un orgasmo de
15 minutos, hasta una simple caricia, un beso, o un abrazo. ¿Por qué no un
“abrázame por favor”? Pídelo.
6. Aficiones y deportes.
Siempre haces lo mismo, ¿por qué no rompes con tus aficiones
habituales y pruebas algo nuevo? Jardinería, modelismo, escribir, bailar… lo
que se te ocurra. El primer paso es intentar hacer algo nuevo tú solo.
Por estas fechas suelen salir un montón de cursos sobre infinidad de cosas, ¿por
qué no vas a ver si te puedes apuntar en algo?
Hace unos años jugué con la empresa al baloncesto, no lo
había hecho nunca. Enfrentarme a n nuevo reto fue muy interesante, no sabía
cómo moverme, pasar, o incluso las normas más básicas. Fue toda una experiencia,
y también me sirvió para saber que no era lo mío ¿Por qué no probar
una afición nueva?
¿Qué otros ejercicios
para romper vuestra zona de confort se os ocurren? Si ya os habéis
enfrentado a pequeños retos que os hayan hecho salir de vuestra zona de
confort, me gustaría conocer vuestras experiencias. ¿Qué os ha ayudado
a superarlo? ¿A qué tenías más miedo? Espero vuestros comentarios.
Por Aitor
el octubre 3rd, 2011
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Fuente: Un Cafelito a las Once - 1C11
Imagen: Bored employee

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Saliendo de la zona de confort
Todos tenemos el potencial para lograr grandes cosas, saliendo de nuestra zona de confort
Autor: César Candelario
Espíritu emprendedor
15-11-2011
Todos queremos tener éxito en la vida, aún hoy, muy pocas personas realmente pueden decir que han alcanzado el éxito que siempre han deseado. Una de las razones principales por las que la mayoría de las personas exitosas en el mundo logran un extraordinario éxito se debe a que fueron capaces de pensar de manera diferente, asumir riesgos y salir de su zona cómoda. La mayoría de las personas siguen sin éxito y permanecen en sus zonas de comodidad debido a los temores, la limitación de las creencias, los hábitos o simplemente por pereza. De hecho, nuestra zona de comodidad es un lugar en el que nos sentimos seguros y donde no hay sensación de riesgo. Se compone de lo conocido, lo aceptado y se espera y que pueda ser física, emocional, intelectual o financieramente.
Para la mayoría de la gente, salir de la zona de comodidad puede ser muy alarmante y vergonzoso. Pero es sin duda el paso más importante que podemos hacer para lograr el máximo rendimiento en cualquier cosa que hagamos. Debemos tomar acciones que no hemos tomado previamente si esperamos lograr resultados diferentes de lo que hemos estado recibiendo. Tony Robbins dijo una vez: "Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido".
Una de las mejores maneras de salir de nuestra zona de confort es enfrentar nuestros miedos y hacer las cosas que más tememos. De hecho, la mayoría de nuestros miedos son innecesarios y contraproducentes. Nos asustan innecesariamente las cosas que nunca van a suceder. Franklin D. Roosevelt tenía razón cuando dijo: "Lo único que debemos temer es al miedo mismo". Debemos enfrentar nuestros miedos y verlos como lo que realmente son. Una vez que nos enfrentamos a nuestros temores, la muerte del miedo es segura. ¿Cuáles son los miedos de todos modos? Según los psicólogos, el miedo es sólo "evidencia falsa que parece real". Debemos hacer un hábito de hacer algo que nos asusta cada día. Cuanto más nos forcemos fuera de nuestra zona de comodidad y hagamos las cosas que nos asustan, más fácil se vuelven.
También podemos salir de nuestra zona de comodidad y lograr el éxito al romper nuestros hábitos. Nuestros hábitos determinan nuestros resultados y nuestros hábitos negativos siempre crean consecuencias negativas que nos impiden obtener el éxito que deseamos. Con el fin de tener más éxito, podemos empezar por sustituir nuestros malos hábitos por otros más productivos. La investigación muestra que sólo se toma 21 días para desarrollar un hábito. Según Paul Getty, el individuo que quiere llegar a la cima en los negocios debe apreciar la fuerza y la fuerza de la costumbre. Tiene que ser rápido para romper esos hábitos que pueden acabar con él y se apresura a adoptar las prácticas que se convertirán en los hábitos que le ayuden a lograr el éxito que desea.
Otra gran manera de salir de nuestra zona de confort es deshacerno de nuestras creencias autolimitantes. Estas creencias limitantes son las cosas que creemos acerca de nosotros mismos que ponen límites a nuestras aptitudes. Los ejemplos de auto-limitación de las creencias son cuando pensamos que no somos lo suficientemente buenos para hacer ciertas cosas o no somos lo suficientemente inteligentes para tener éxito en la vida. La mayoría de estas creencias no son verdaderas, pero que nos hacen permanecer en nuestras zonas de comodidad y aspirar poco en la vida. Podemos eliminar nuestras creencias limitantes al tomar conciencia de ellas, identificarlas y su sustituirlas por creencias más positivas.
Para tener éxito en cualquier cosa, tenemos que liberarnos de nuestra zona de comodidad, y dar paso hacia lo desconocido. Salir de esa zona de comodidad no siempre es fácil y a menudo requiere mucho trabajo, disciplina y persistencia.
¿Qué pensamientos limitantes mantiene? ¿Qué gran sueño o ambición ha tenido que usted se ha dicho que no puede alcanzar? ¿Qué sentido puede llegar a cerrar esa puerta a uno mismo?
César Candelario - contacto@negociosporinternet.info
Terapista Respiratorio Certificado. 15 años en el campo de la salud, específicamente en el área de las enfermedades pulmonares. 4 años en el marketing de afiliados. Creador de http://www.NegociosPorInternet.info
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