Guía
para alérgicos al ‘networking’
Por Montse Mateos
Expansión
Si su día ideal es pasarlo en soledad, su deporte favorito es correr y en las reuniones sociales busca un rincón para pasar inadvertido tiene todas las opciones para ser un introvertido consumado: Definitivamente eso de hacer contactos no es lo suyo, pero sabe que es necesario para mantener su empleo o encontrar otro algún día.
Gestione su problema, disfrácese y conviértase en un ‘networker’ experto.
Muchos de los que aseguran que buscar un empleo no es lo suyo y que eso de hacer contactos no va con ellos y se disfrazan cada día para tratar de sobrevivir en un mundo en el que el networking marca las reglas del juego. Aproximadamente el 50% de la población es introvertida, es decir, tiene problemas o simplemente un exceso de pereza para relacionarse con los demás.
Si esta dolencia no se trata con audacia, puede convertirse en una epidemia en cualquier empleo porque, no se engañe, el ser humano es sociable por naturaleza, la soledad es contranatura y, aquellos que la cultivan con mimo... digamos que se dan cuenta demasiado tarde de que algo ha fallado.
Sin embargo, no desespere. En
todos los sitios hay introvertidos desesperantes y extrovertidos capaces de
fulminar al profesional más paciente. Devora
Zack desmonta en ¡Odio el networking! algunos de los
tópicos más típicos que ensalzan las virtudes de las relaciones sociales,
porque cada uno tiene sus propias cualidades y habilidades para sacar partido
del networking y, según afirma, “a veces los introvertidos exhaustos pueden ser
un poco suspicaces”.
Aproveche ese atributo y explótelo, se sorprendería al saber cuántos grandes oradores que cautivan y despiertan la admiración de multitudes resultan ser introvertidos consumados.
Aproveche su timidez
Zack asegura que los extrovertidos coleccionan, mientras que los introvertidos conectan. Recuerde que ésta es su mejor arma para sacar ventaja a los charlatanes impertinentes. No es difícil identificarles: las reuniones, las convenciones y las conferencias son su hábitat, ahí se mueven como pez en el agua dejando sus tarjetas, recogiendo otras tantas y acumulando los palillos de los canapés porque han desarrollado una habilidad pasmosa para hacerlo todo a la vez.
Algunas de las recomendaciones que recoge ¡Odio el networking! y pueden ayudarle a competir con los reyes de la fiesta aprovechando su timidez son:
1. Apúntese a situaciones y debates. Los extrovertidos se alimentan de su conversación. Acostúmbrese a que esas charlas amistosas, son un trámite para conseguir un buen contacto. Asúmalo y participe. Suba al carro de la facilidad de palabra.
2. Aproveche su potencial. Los introvertidos son grandes oyentes y planificadores. Cuando pueda exponga sus conocimientos, lo tiene preparado. Anulará la palabrería de los más populares y... dará en el clavo.
3. Véndase. Hágase visible, comparta sus éxitos, incluya siempre a los demás, comente sus progresos con otros y esté siempre pendiente de sus contactos.
4. Procese. Como oyente tiene la oportunidad de procesar toda la información que consigue de los extrovertidos para utilizarla a su favor. “Aproveche su gran capacidad de concentrarse, combine una escucha atenta con preguntas bien formuladas, y nunca más se quedará sin conversación”. La perspicacia de los introvertidos les hace grandes.
5. Maximice el tiempo que pasa con otros. Llene su tiempo con personas y actividades, cuántas más mejor. La interacción social le ayudará a lograr el éxito.
6. Ritmo. Aplique ritmo a estas actividades, esto le permitirá recargarse pero, como dice Martin Buber, “la soledad es el lugar de la purificación”. Conviene que equilibre las relaciones con su propia intimidad. No se agobie, “para los introvertidos, la cantidad es un baremo del éxito que resulta agotador además de ser incorrecto”, señala Zack.
7. Kit de supervivencia. Si quiere hacer más llevadera una jornada de networking reduzca la posibilidad de echarse atrás en el último momento haciendo un hueco a sus compromisos, preparando su vestimenta, dejando de trabajar antes de lo normal para que le permita disponer de tiempo para estar a solas y vaya con alguien, puede ser su mejor aliado.
Libro
Título:¡Odio el Networking!
Autora: Devora Zack
Editorial: Empresa Activa
23.08.2011 Montse Mateos. Siga al autor en
……………………………….
Fuente: Expansión
Imagen 1: Introverted
Imagen 2: Hate Networking
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Quiere que su reunión sea un éxito?
¿Quiere que su reunión sea un éxito? Convóquela en martes y antes de comer
Rocío Bergillos | Madrid
Una de las primeras cosas que hizo Larry Page, 'chico prodigio' y cofundador de Google, cuando retomó los mandos de la compañía el año pasado, fue crear su propia tabla de 'mandamientos' sobre cómo debían ser los 'meetings' en el gigante de Internet.
Las reuniones de trabajo pueden ser eficaces, sin embargo, en su mayoría, si no se plantean de manera correcta se convertirán en una conversación múltiple e inconexa, plagada de bostezos y de dibujos en los cuadernos que tendrán como resultado, únicamente, la pérdida total de tiempo de aquellos que acuden.
"Una parte muy importante de la actividad de dirección de proyectos en una compañía transcurre en las reuniones", explica Laura Reyero. Según la socia fundadora de la consultora de Marketing Estratégico, las empresas medianas les dedican el 30% de su tiempo mientras que las grandes compañías puede llegar hasta el 50%.
En el caso de Google, según relata su vicepresidenta de operaciones, Kristen Gil, se trata de un puñado de sugerencias de sentido común y aparentemente simples, pero que pueden definir el éxito de un 'meeting'... y de una compañía.
De nada sirve dedicar tres horas diarias a reunirse para avanzar en los objetivos empresariales si no se hace correctamente y siguiendo unas pautas. Definir el objetivo de la reunión, elegir adecuadamente a los participantes o una buena hora para reunirse "pueden suponer casi el 40% del éxito del proyecto empresarial", afirma Maite Gómez Checa, directora del curso superior de 'coaching' ejecutivo de la UAM y socia de ICE Coaching.
La mejor hora: antes de comer
La fecha es sumamente importante. Muchos estudios realizados por las empresas de 'coaching' afirman que fijar una reunión en lunes o en viernes es contraproducente "pues los directivos están pensando en el fin de semana que han pasado o en el que está por venir", asegura Nuria Chinchilla.
La hora perfecta es antes de comer y el día: martes o miércoles. "Lo perfecto sería establecer la reunión en las horas en que la gente está en el despacho y no a punto de llegar o de irse", añade Nuria. Por otra parte las reuniones no deben durar más de una hora u hora y media.
Definir los objetivos y elegir los participantes
Algo tan simple como decidir quién acude y quién no a la reunión puede suponer el éxito o el fracaso de la misma. Según nos explica la catedrática de dirección de personas del IESE, Nuria Chinchilla, "no todo el mundo tiene que estar en las reuniones, solo aquellos que puedan solucionar o aportar algo al tema que se trata". Invitar a alguien cuyo departamento es ajeno a la cuestión a tratar en el 'meeting' sería contraproducente pues no podría hacer absolutamente nada.
Definir los objetivos y delimitar el horario de la reunión ayuda y anima a los participantes a no divagar, puesto que son conscientes de que tienen un tiempo determinado para llegar a unos objetivos previamente marcados.
Una figura clave que se debe definir antes de cada encuentro es la del líder, una persona que se encargue de que todos sean partícipes de la reunión y aporten ideas, un directivo que sepa cuántos puntos se van a tratar y se haga responsable de ir pasando de unos a otros, evitando, a la vez, conversaciones alternativas.
Para Maite Gómez Checa, lo fundamental es trabajar desde la confianza y el respeto. Asegura que establecer un contexto emocional es fundamental antes de cada reunión: "Cada miembro debe explicar brevemente cómo se siente, para que el resto del equipo pueda empatizar con él a lo largo del 'meeting'; de esta manera, si alguien bosteza se sabe que es porque ha tenido que llevar a su hijo al médico en plena noche, por ejemplo".
Establecer roles ayuda a optimizar objetivos
En las reuniones en las que son necesarias lluvia de ideas, es decir generar aportaciones creativas, Maite Gómez asegura que la teoría de los "seis sombreros para pensar" es muy efectiva.
Consiste en otorgar roles preestablecidos a los participantes de forma que cada uno tiene una labor. El blanco debe dar datos objetivos, los resultados que la empresa ha conseguido, por ejemplo; el negro, desde su visión crítica, únicamente debe destacar las desventajas o los fallos que ha habido; el rojo, aportará el lado más emocional, y así sucesivamente.
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