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Una situación frecuente

Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

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Los 7 pecados capitales del emprendedor

Enviado por Manuel Gross el 27/08/2011 a las 22:24
Manuel Gross


emprendedor1.jpgPor Javier Megías 

El blog de Javier Megías 

 

Sinceramente creo que los emprendedores, y la creación de nuevas empresas con propuestas de valor arriesgadas, innovadoras y de calidad son la única alternativa real para conseguir el tan cacareado cambio de modelo. Sin embargo, me da la impresión que sustantivar la palabra “emprendedor” ha hecho mucho daño.

 

Tell a Friend

 

Los auténticos emprendedores, los que han levantado…

…las grandes, pequeñas y medianas empresas nunca se refirieron a sí mismos diciendo: “soy emprendedor”… sino más bien se consideraban luchadores que crearon empresas… dicho de otra forma, emprender es un estado, no un trabajo (a excepción de unos pocos emprendedores “en serie”, cuyo foco es precisamente la creación… pero son realmente pocos).

 

Al hilo de esto, el genial video sobre lo que de verdad es emprender contado por los creadores de algunas de las empresas más conocidas de nuestro país (y ojo, éstos son los que tuvieron suerte y les fue bien):

 

¿Cómo ser Emprendedor? Las dificultades  

(video largo, pero es muy recomendable verlo entero)

 

Entonces… ¿de donde viene esta curiosa moda sobre el emprendimiento o emprendeduría? En mi opinión, de dos factores aislados y contrapuestos:

 

  • Los gobiernos nacionales y autonómicos se han dado cuenta que si quieren construir un futuro en el que las regiones y países no compitan en precio sino en valor deben estimular de forma importante la creación de nuevas empresas (y ya de paso, aumentar la recaudación consecuencia de un número mayor de empresas que pagan impuestos).
  • El efecto “salvaje oeste”… lo que no es, ni de lejos, la búsqueda de los últimos espacios salvajes. ¿Sabéis quienes realmente fueron los que se forraron durante la época de la fiebre del oro? Los que fabricaban palas e instrumentos para buscar oro… no (la mayoría) de personas que lo buscaban.

 

Creo que una de las mejores frases que describe la historia de la mayoría de las startup que conozco, cortesía de Pablo Villalba, es: “Let’s jump off the cliff, we’ll deal with gravity later”

 

Los pecados capitales del emprendedor


Todos cometemos errores, pero existen algunos que son especialmente graves para un emprendedor, dado que pueden afectar de forma importante a sus probabilidades de éxito, y que por lo tanto es importante conocer.

 

Como si del descenso a los infiernos de Dante se tratara, vamos a intentar encajarlos (de forma más o menos afortunada) en los 7 pecados capitales….

 

Lujuria

 

  • Dedicar meses a generar atractivos planes de negocio (los famosos business plan), imaginando quiénes serán sus clientes, cómo comprarán, que tamaño tiene el mercado.. en lugar de salir a la calle, hablar con ellos, y preguntarles. Ojo, no digo que no sea importante tener un buen plan de negocio, pero no es la base. La base es encontrar el modelo de negocio, conseguir clientes y facturar
  • Obsesionarse buscando la idea perfecta, el planteamiento que a nadie se le ha ocurrido… lo siento, pero esto es 10% inspiración y 90% transpiración. No existe la idea perfecta… y aunque exista, la clave es la ejecución y no la ideación. Debes obsesionarte con probar, prototipar, ejecutar y volver a probar… y no con planificar.
  • Empezar sin tener unos objetivos ambiciosos, claros y cuantificados. Aunque luego cambiarán, y no es necesario que sean “dar un pelotazo” (cosa que ha hecho mucho daño a las startups de éste país), si que vale la pena tomarse un tiempo en hacer ésta reflexión… todo lo demás es autoengaño.

 

Pereza


  • Aunque no es patrimonio exclusivo de los emprendedores, es muy habitual dedicar esfuerzo y tiempo sólo a la parte que más nos gusta (programar, diseñar, o como últimamente es muy habitual, los medios sociales). No generes buzz si no tienes nada detrás…
  • De la mano de lo anterior, la procrastinación (o postergación): tu mente no para de sugerirte otras cosas que podrías hacer primero, que seguro puedes acabar a tiempo …etc. y que en la práctica son o más agradables (suelen ser las que te gustan/se te dan bien) o tienes claro cómo hacerlas, y el grado de certeza es alto.
  • Tomárselo “con calma”. En una empresa recién creada, tienen que pasa cosas “relevantes” TODAS las semanas… si no es así, es que vas muy lento.
  • No querer vender el producto hasta que esté perfecto. Si no lo vendes, no sabes cuales son sus defectos (no sólo en el propio producto, sino en el mensaje, la forma, el interlocutor, el soporte…)
  • No haber “hecho los deberes” antes de emprender. La complacencia y la fé ciega en la idea llevan habitualmente al fracaso. Un ejemplo claro es el CEO que delega sus primeras ventas en otros (fuerza comercial..etc). Creo que es absolutamente imprescindible que el CEO venda, mire a los ojos a sus clientes (o a sus trazas de Google Analytics ) hable con ellos, escuche sus dudas y quejas y entienda sus problemas… de primera mano.

 

Gula


  • Enamorarse de la idea, y pretender ejecutarla tal cual, sin escuchar al mercado. El 99% de las veces, de la idea original a la que se ejecuta no hay apenas similitudes, por lo que hay que saber pivotar desde el producto al modelo de negocio.
  • Quejarse de que no hay suficientes ayudas del estado para montar su negocio, que así no es posible emprender… seguro que sería genial que se subvencionasen más cosas, pero creo que uno de los cánceres que nos han llevado a ésta situación son las subvenciones (per sé no son malas, pero aplicadas indiscriminadamente rompen dinámicas competitivas y hacen sostenible lo insostenible). Con que el estado no te ponga zancadillas, sobra.
  • Creer que será fácil conseguir financiación, que el dinero durará y que los gastos serán los esperados. Ahora mismo es muy difícil conseguir crédito, sea de un banco o de un inversor privado… y no lo dudes, se te acabará antes de lo esperado. Yo siempre recomiendo que dupliques los gastos y dividas los ingresos para tener una expectativa real.
  • Si consigue convencer a un inversor, o a alguna de las 3F (Friends, fools & familiy), derrochar el dinero en comprar mobiliario nuevo (para tener unas oficinas como Google, dicen), en poner anuncios en prensa o en vallas publicitarias… justamente tras la primera ronda es cuando se debe vivir en modalidad “emprendedor indigente” (exagero, claro), ya que cada euro debe estirarse para que dure lo máximo posible.

 

Como dice Guy Kawasaki: Crea como un dios, manda como un rey… y trabaja como un esclavo

 

Ira


  • Desanimarse, enfadarse y echarse atrás ante un fallo, problema o error. Emprender es una escalera de pequeños fracasos de los que aprender, y sin duda sufrirás muchísimos de ellos… así que prepárate mentalmente. La resiliencia (capacidad continuada de sobreponerse a las adversidades y ser perseverante) debe ser una de las principales cualidades de un emprendedor.
  • Frustrarse fácilmente por la falta de certeza que supone su actividad, punto especialmente relevante para los emprendedores que vienen de trabajar por cuenta ajena, típicamente un entorno mucho más ordenado. En una startup, lo único constante es que no sabes nada. Por ello, y de forma similar al punto anterior, un emprendedor debe ser capaz de aceptar que la incertidumbre es parte integrante de su actividad, y aprende a tratar el caos como un compañero más de trabajo.
  • Sin duda, la falta de foco y la indecisión son el problema más habitual del emprendedor. Dada la tremenda cantidad de tareas diferentes que requiere montar una empresa, es muy facil perderse entre las no importantes. Por eso es imprescindible preguntarse ante cada tarea: ¿es crítica para llevar el proyecto a la calle?

 

Envidia

 

  • Intentar copiar lo que funcionó a otros (creo que ahora lo llaman “benchmarking”). Es importante conocer a la competencia, tanto directa como indirecta, pero sólo para entender sus negocios, puntos fuertes y puntos débiles. Si intentas competir con sus reglas y ser mejor que ellos estás muerto. No trates de ser mejor, esfuérzate en ser diferente.
  • Fijar el modelo de negocio en la fase de planificación (donde realmente no se tiene demasiada idea sobre si éste es el más adecuado para su proyecto) y ejecutarlo tercamente sin esperar a recibir feedback… es mucho mejor dedicar la primera fase del proyecto a explorar en el mercado y con clientes reales cuál es el mejor modelo de negocio, consistente y sostenible, que saca más provecho de la proposición de valor de la empresa.

 

Avaricia


  • No compartir información sobre el proyecto con otros emprendedores, clientes, proveedores, amigos, parientes… con todo el que quiera escucharte. De todos se aprende, lo importante es tener la mente abierta para escuchar nuevos planteamientos, ideas, críticas..etc. (hay una fina línea entre estar seguro de tu proyecto, digerir las críticas y ser un suicida…)
  • Ante un proyecto que da signos de no funcionar tras bastante tiempo, convencerse que la culpa es del mercado que todavía no lo ha sabido entender. En algunos casos excepcionales es así, y aún en éste caso, si no hay mercado, no hay dinero. Tan importante como hacer el plan de negocio al principio es el decidir bajo que conjunto de condiciones habrá que matar el proyecto…y no engañarse con la falta de rentabilidad. Lo que es normal y admisible en un momento, es síntoma de que el proyecto debe desaparecer en otro.
  • Intentan atesorar clientes, de forma similar a Gollum. El cliente debe querer estar con nosotros porque le encanta nuestro producto, porque se siente el rey… no porque es un infierno cambiar de proveedor (las famosas barreras de entrada y barreras de salida)
  • Considerar que, si les gusta a ellos, le tiene que gustar al cliente. Hay que hacer un autentico ejercicio de empatía y sentir lo que necesita el cliente, y que toda nuestra experiencia de uso le dé respuesta.

 

It’s not just what it looks like and feels like. Design is how it works. (Steve Jobs)

 

Soberbia


  • Falta de humildad… y no perderse ni un solo “sarao” (lo que supone muchas veces 4-5 saraos semanales), con el agravante de querer dar sesudos consejos a otros emprendedores “noveles”… Creo que no sólo es un error, sino es irresponsable. Eso se puede hacer una vez tienes varios casos de éxito a tu espaldas, y te puedas permitir dar consejos basados en tu experiencia, si  no es una peligrosa arrogancia  (no me malinterpretéis, creo que los eventos son buenos, necesarios y cumplen una función importante… pero no es la de llenar el tiempo del emprendedor). El tiempo del emprendedor se debe llenar de hablar con clientes y con proveedores, pelear las facturas no cobradas, negociar con los bancos, mejorar su producto… no asistiendo a “saraos”
  • Obsesionarse con la perfección. Excepto en la “salsa secreta” (mojo) de tu proyecto, es perfectamente aceptable coger la fruta más baja.  Y aún así en la proposición de valor clave, es mejor sacarlo pronto e ir aprendiendo que sacarlo tarde… y estar muerto.

Si al sacar tu producto al mercado no estás absolutamente avergonzado,
es que lo has sacado demasiado tarde.

  • Considerar que no hace falta ayuda, que se puede ir sólo. Todo emprendedor debe tener cierto conocimiento (sobre todo al principio) de muchas áreas muy separadas (marketing, finanzas, tecnología…etc), pero es virtualmente imposible que alguien tenga todas esas capacidades al nivel de profundidad que se requerirá más adelante. Busca compañeros que te complementen y con los que tengas empatía, un equipo que rema en la misma dirección es la clave de una buena ejecución (lo que es muy diferente del buscar socios para evitar el miedo de la soledad, una muy mala idea)

 

Agradecimientos:

Como no podía ser de otra forma, me gustaría agradecer sus contribuciones e ideas a Juan Sobejano, Jose Rosell, Antoni Flores, Elena Benito, Oliver Nuño Saiz, Paco Negre, Alfonso Jiménez Cantos, Antonio Romero, Miguel Borrás, Pablo Villalba, Jose Manuel Sanz, Guiomar Gonzalez, Ángel Borondo,Jose M.Marco, Anónimo Español, Mar Gonzalez, Xavier Gost, Helena Tormo, Maribel Rincon.

 

¿Qué opinas? ¿qué otros pecados capitales faltan?

 

16 ago 2011

 

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………………………………….

 

Fuente: El blog de Javier Megías  

Imagen: Emprendedor   

 

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Cómo controlar la ira en el trabajo

Enviado por el 08/05/2012 a las 21:11
Manuel Gross

Cómo controlar y entender la ira en el trabajo

 

mayo 8, 2012 

 

Es un estado emocional que se produce por la frustración y la principal forma para reducirla es comprender por qué se está molesto. Expertos entregan las claves.

 

Momentos de estrés o simplemente frustración por ciertas situaciones laborales, son aquellas que producen estados de ira que hay que saber manejar, ya sea reflexionando unos segundos o respirando profundamente.

Pero antes, el sicólogo de Medicina del Trabajo de la Mutual de Seguridad, Álvaro Ayala, asegura que hay que definir qué es la ira, la que califica como “un estado emocional que se produce por la frustración de alguna dinámica laboral que impide la satisfacción”.

No hay que confundirlo con irritabilidad, ya que ésta se trata de “estar hipersensible al ambiente donde me encuentro en consecuencia a cualquier estímulo”, explica Ayala.

¿Por qué se desatan cuadros de ira de vez en cuando? Según el sicólogo, “las personas tenemos un umbral de tolerancia a la frustración. Si este es más alto es más fácil de tolerarla y es más fácil seguir adelante. Pero mientras más bajo, es más alta la frustración y uno se siente más inhabilitado”.

Maite Lecumberri, sicóloga laboral de la Universidad San Sebastián, asegura que “la ira se desata principalmente por el estrés, por luchas de trabajo o discusiones con el jefe o compañeros”. La experta asegura que la mejor forma de controlarlo es respirar hondo y principalmente pensar en 10 segundos las consecuencias que trae explotar en términos de relaciones con compañeros y personales.

Lecumberri agrega además que el mejor termómetro para saber si se tiene muchos ataques de ira es la pareja y los amigos. “Hay que empezar a preocuparse si la pareja le dice que se enoja por cualquier cosa o que anda irritable, ese es el mejor termómetro”, dice.

 

Tome nota

- “Las personas vamos instalando ciertos recursos protectores para la canalización de la rabia o de la frustración. En ese caso hay técnicas de respiraciones, por ejemplo la abdominal, que ayuda a que el organismo se relaje y que ala forma de pensar cambie”, dice Ayala.

- “Se debe primero aprender a comprender las situaciones y aprender a canalizar la energía. Por ejemplo, se debe decir que se está molesto pero calladamente en vez de cortar el teléfono o gritar”, explica el sicólogo de la Mutual.

- La vida saludable, hacer ejercicios y otras actividades ayudan a relajarse en el trabajo y producen menos episodios de ira.

- “Es recomendable respirar profundamente por algunos segundos y también hace bien tomar algo de aire”, aconseja Magdalena Scepanovic, Jefa de Selección de PayRoll Selección.

- “Lo más recomendable es dejar la situación para poder decantar la emoción y luego tomar las acciones correctas. Si se está en una reunión decir que necesita un tiempo para penar y retirarse o si es una situación inesperada de trabajo, dejar pasar unos minutos para reflexionar y buscar la mejor solución”, agrega la experta de PayRoll.

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10 Things All Entrepreneurs Fail At

Enviado por el 11/01/2012 a las 22:58
Manuel Gross

10 Things All Entrepreneurs Fail At

James Altucher is an investor, programmer, author, and entrepreneur. He is Managing Director of Formula Capital and has written 6 books on investing. His latest book is I Was Blind But Now I See. You can follow him@jaltucher.

...

Business gurus will write books like “Failing Forward” blah blah blah, but I can tell you this: at that moment when you fail, there’s nothing to learn. It just sucks. For me, I take it very personally when I fail in each of the below ways I’m about to list. I’m too much of a perfectionist and I associate shame with every kind of failure. But ok, I admit it. “My name is James A…” and you know the rest. Former world chess champion Mikhail Botvinnik used to tell his students to study their losses the most because you learn the most from your failures. He would even practice playing while someone blew smoke in his face so he could conquer all his own personal obstacles.

I’m not that smart. I don’t like to fail at all. And I don’t like it when people blow smoke in my face. But acknowledging, cataloging, and then recognizing when you do fail is the first step to maybe learning from them. So I’ll take care of that part for you. Then you can fail, not want to kill yourself, and go on living and hopefully succeeding.

Incidentally, Google thinks I’m an expert on this. Apparently, the top phrase on Google that took people to my site last year (other than my name) was “I Want to Die”, which takes people to this post.

10 Things Entrepreneurs Will Fail At

1. You will lose some customers. Not everyone will be happy with your product forever. Or, not everyone will be happy when you stop paying them bribes. Or arranging their sexual escapades. Whatever. In my first business I started to lose HBO as a client. HBO! I had worked there. Heck, I had hired my own business and then left! And then the people who I had hired to take my place had their own agendas. I was backstabbed. It happens. Deal with it. You can’t keep every customer forever. Which is why you have to every day list potential customers, call new ones, come up with new ideas and products. Every day. If you didn’t today and your spouse is waiting for you to come to bed then she or he is going to have to wait a little longer before they can cuddle with you. That list needs to be finished.

2. You will lose some friends and family. You’re spending so much time on your business that inevitably you will not be able to match all of the expectations of the people who love you. At that point you have to make choices but don’t forget that running a business you have responsibility to not only friends but employees, customers. your future family, and investors who put their hard-earned money with you. I started one business with a close family relative who no longer speaks to me. That happens. You spend so much intense time together it’s like a lifetime of every psychological insult that has ever happened to you comes out and you vomit it all over each other. You’re comfortable with each other because, after all, you’re family. Until you become comfortable enough that it all ends.

3. You will lose the faith of investors. Not all of the time, and hopefully not at the end, but there will come a time when the investors question you. This is normal. Answer their questions. Be honest about mistakes, about what you learned from them, about what you expect in the future, and then move towards that future. Vaultus was the first business for which I ever raised money. My business before that had been profitable from day one and we turned away all money. So, of course, I wasn’t qualified to run an unprofitable business that had raised a lot of money. First they asked me to step down as CEO, then they asked me to step down from the board, then they removed me from the company website. Was I upset? Of course!

When they first asked me to step down from the board, I put up a meager fight. They said I had missed two board meetings in a row. I blamed “9/11”. The guy, Savio,  actually laughed at me. So I was off the board. The next time he called me was when he needed a recommendation from Calpers for his fund and Calpers was planning on calling me. I said to him, of course I will give you a good recommendation. And I did. Never hold grudges.

4. Your idea. Your idea might be a bad idea. I was taught in school that the best thing an entrepreneur can do is “focus”. This is not totally accurate. Yes, focus on your business but you may have to totally change ideas, tweak ideas, mate ideas, transform ideas at different points.

5. You will fail some of your employees. Employees are there for many reasons. Money. Potential career advancement. Exploitation (not a bad thing, they want to learn all they can from you so they can then start their own business). Sex (lots of it happens AT the workplace. And I do mean physically AT the workplace. Note I capitalized it twice). Sometimes they won’t always get what they want. Sometimes you won’t always get what you want from an employee. It’s ok to let these employees go as quickly as possible so they find what they are looking for  elsewhere.

6. You will fail at keeping stress levels low. Sometimes the stress is too much. I’ve heard about three heart attacks in the past two months.

7. Sales. You can’t win them all. Sometimes your competitors will underprice you. Sometimes they will trash you behind your back. Sometimes they will have a nephew who is making the decision and there’s no way for you to know that.  And sometimes they are just plain better than you. You have no idea.One time I was pitching Tupac’s manager on doing the post-memoriam website for Tupac. I had a CD-ROM (yes, a CD-ROM) demonstrating my work. Only problem is: I had never used a Windows machine before. Only Macs and Unix machines. So I didn’t know how to open the CD Drive. He just sat there without helping me and said, “You don’t know how to use a computer and you want to do Tupac’s website?” I mentioned to him that I had been thrown out of graduate school for computer science. He then laughed me out of his office. I was humiliated.

After losing a potential sale there’s a few things you should do:

  • Call the decision maker and say, “Just for my own learning, is there anything we could’ve done better?” Then take sincere notes.
  • Then ask, “Is there anything else we can do for you. Any other way I, personally, can help you succeed at your job.”
  • And conclude with, “Well, it was a real pleasure going through the process and learning about your business. Please call us if you need anything new.” And check in every month after that. Send monthly updates of customers you are winning, new products you are building, etc.

But, if you are being laughed at all the way to the elevator the best you can do is just swallow your pride and tell yourself to learn that when you are ready, learn how to open the CD-ROM drive on a Windows machine. And, perhaps, blame someone else. But that was hard for me to do in this case.

8. Communication. Some people are just simply going to disagree with you. Some people you work with might disapprove of that button in the center of the box you insisted go there before the box was delivered. Some investors might not like you personally. Your landlord might not like you and might want to kick you out. You’re just not going to be able to charm everyone like you are used to.

9. Raising Money. I just saw this happen: great idea, great people, revenues, and profitable and…the company in question could not raise money from professional venture capitalists. Were the VCs stupid? Of course they were! Everyone is “stupid” who doesn’t hand over their hard-earned money for you to play with. But, it’s their choice. And it’s hard to raise money. So you have to always make sure you have a “Plan B”. I’ve seen Plan B work remarkably well in several instances in the past few years, particularly companies I invested in pre-2008 that then had to make it through 2008-9 without any venture capital help. How did they do it? In general, Plan B involves getting to break even as quickly as possible. Getting rid of product categories that don’t make money, and usually switching to a service model where you charge for a specific service, and only use employees to create that service who will make you profitable. The spread between what your employees cost and what you charge is how you pay your lofty salary and office space.

And again, just like in the above for “Sales” you keep in touch with everyone, you send updates. You make sure that everyone is aware of achievements. You throw a big Christmas party and you invite me (don’t worry, I won’t come, though but I’m a bit insulted you didn’t invite me and you know who you are) and as you grow go out there and raise money again. Someone once told me, “When your business is ready for it, the money raising will be easy.”

10. Yourself. You will certainly fail yourself during the process. You can’t do everything. You can’t get everyone to like you. You can’t get everyone to buy your service. You can’t stay in top shape. You can’t. You can’t. You can’t. Well, sometimes you can. But most of the time, you can’t. Because you can’t control the world around  you. Give up control. Learn to be flexible. Every day come up with new ideas for your customers, new ideas for your product. If you aren’t doing it, then who is? Who will have the passion you have?

And in the meantime, while juggling all of that, you have to keep your health up. Or else you will fail more.

10. Your business. And sometimes, your business will fail. It simply won’t work. The cash you have in the bank will go to zero. Your employees will quit, you can’t raise any more money. Your customers will leave because they don’t want to go down with a sinking ship. You’ve failed. As I’ve mentioned before, sometimes things just keep getting worse, and you can’t do anything about it.

[Editor's note: I see James put the #10 twice and titled it "10 Things..." so I guess entrepreneurs also fail at top 10 lists.]

What will you do then?

Well, it’s so much fun to repeatedly fail at everything, you’ll just have start all over.

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10 rasgos de los buenos emprendedores

Enviado por el 30/11/2011 a las 23:00
Manuel Gross

10 rasgos que distinguen a los buenos emprendedores 

Francisco Alcaide Hernández

MIÉRCOLES 30 DE NOVIEMBRE DE 2011 

Después de los posts 10 rasgos que distinguen a los ganadores y 10 rasgos que distinguen a los buenos vendedores continuamos con esta serie que hoy habla de 10 rasgos que distinguen a los buenos emprendedores. De nuevo resaltamos la misma idea que días atrás: otros rasgos y cualidades podrían ser incluídos.
Aquí van esos 10 rasgos:
1. Asumen riesgo: es el rasgo que mejor define a los emprendedores, su capacidad de asumir riesgo, la valentía. Todos tenemos ideas, proyectos o planes en mente de todo tipo (el ser humano es creativo por naturaleza), la diferencia es que unos se mantienen en puerto seguro y otros sueltan amarras y navegan mar adentro; pasan del plano de las ideas al de los hechos; del de las palabras al de las acciones. De manera resumida: se lanzan.
2. Se diferencian: Es la primera regla para montar un negocio: qué tengo yo que no tienen los demás, cuál es tu ventaja competitiva. Puede ser lo que ofrecescómo lo ofreces o lo que haces sentir, pero tienes que diferenciarte. Y si no tienes nada diferente no montes ninguna empresa, pierdes el tiempo. En la industria aérea las compañías que han triunfado en los últimos años son laslow cost; no ofrecían nada diferente (transporte de viajeros por aire), pero su ventaja competitiva estaba en la capacidad de reducir costes para repercutirlo en el precio.
3. Forman equipo: lo hemos dicho muchas veces y lo volvemos a repetir: "Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve con otros". Todos tenemos taras, carencias, limitaciones, que tenemos que compensar. Quien es bueno vendiendo no suele serlo en la oficina; quien es creativo, le falta pragmatismo; y así con todo... Además, estar acompañado sirve de apoyo emocional en los momentos de dudas, fracaso, sequías… El calor humano ayuda en los momentos difíciles. Ir sólo es complicado.

4. Son austeros: No derrochan (ya hemos visto lo que ha pasado con España en los últimos años), porque saben que antes o después vendrán malas dadas y abrá que ajustarse el cinturón. Nada es eterno, ni en la vida ni en la empresa. En cierto modo, el emprendedor tiene en su cabeza la fábula de la cigarra y la hormiga, o como reza un proverbio asiático: "Cuanto más sudas en tiempos de paz, menos sangras en tiempos de guerra". Nunca hay que perder los pies del suelo.
5. Se orientan al resultado: quien ha montado una empresa sabe que el examen final pasa por la ecuación "ingresos menos gastos". O como se dice coloquialmente: "lo que no son cuentas son cuentos". Un negocio que no da dinero no es un negocio. Tiene que cubrir los costes y dejar la rentabilidad con la que uno esté a gusto, de otro modo es mejor buscar alternativas.
6. No se acomodan: siempre están dándoles vueltas a la cabeza a cómo mejorar su negocio, sus productos, sus canales de comercialización… A menudo la calidad supone una barrera de entrada importante para los competidores. La autocomplacencia y el aburguesamiento son peligrosísimos en cualquier negocio. Como dice Fernández Aguado en 1010 consejos para emprendedores, "quien siempre vende lo mismo y de la misma manera acaba por dejar de hacerlo". Es bastante cierto en la mayoría de los negocios.

7. Saben gestionar presión: trabajar por cuenta propia no es igual que hacerlo por cuenta ajena. En el primer caso, todo (o casi todo) el peso del negocio recae sobre uno y eso se nota. Uno vive para su negocio, y conviene evaluar, antes de lanzarse, si le compensa o no. En esta vida cada alternativa tiene un precio, y uno debe ponderar si le merece la pena. Cuando uno trabaja para terceros, siempre hay gente por encima que tiene mayor responsabilidad. Eso no suele ocurrir cuando se emprende.
8. Son pacientes: nadie quita el candado, abre la puerta y los clientes están fuera como locos para entrar. No. Darse a conocer y hacerse un nombre lleva su tiempo. Casi siempre hay mucha gente llamando a las mismas casas. No obstante, si lo que ofreces de verdad aporta valor y tiene un rasgo diferencial, trabaja la venta, el aspecto comercial, y los resultados acabarán llegando. En la sociedad del siglo XXI –la sociedad de la inmediatez– existe demasiada prisa por alcanzar resultados y eso es ir contra natura. Lo dijo Santa Teresa de Jesús: "La paciencia todo lo alcanza".
9. Tienen visión de futuro: el emprendedor tiene que tener sensiblidad para leer el mercado, entre líneas, descifrar tendencias, olfato para saber por dónde van los tiros, de otro modo puede quedarse en "fuera de juego". Y cuidado con los números, porque las cuentas hablan del pasado; es decir, los resultados de hoy son consecuencia de decisiones pasadas. Hay que saber ver la jugada de manera anticipada. Hoy día el mundo 2.0. da mucha información, si se sabe digerir, hacia dónde encaminar los pasos.
10. Cuidan las relaciones: A menudo se prefiere un éxito pequeño pero propio a un éxito grande colectivo. Eso es un grave error. Los buenos emprendedores saben que los acuerdos comerciales, las alianzas y otro tipo de uniones te ayudan a crecer, a ser más fuerte, a tener más visibilidad... No se trata de crecer por crecer, eso sería un grave error, pero sí en ir consolidándose, en tener masa crítica en el mercado. Piensan cómo estar en foros, congresos, ferias, redes sociales, asociaciones... Trabajan el mundo de las Relaciones Públicas. Están en la cabeza de la gente. A menudo la gente llama a quien tiene más a mano y ellos facilitan que el coste de búsqueda sea pequeño. Además, por muy bueno que sea un profesional en lo suyo, la gente no quiere tratar con gente insoportable. Se prefiere la confianza y la cercanía a la hora de emprender vuelos juntos.

* Si te interesa el mundo de los Emprendedores y Creación de empresas en el siguiente link tienes una Bibliografía amplia sobre el tema donde encontrarás muchos libros sobre ello.
                                                                                                                                                  
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La gestión de la envidia

Enviado por el 22/11/2011 a las 18:01
Manuel Gross

La gestión de la envidia

 

Escrito por Francisco Alcaide Hernández (asesor empresarial, experto management, coach)

 

HABILIDADES DIRECTIVAS / RECURSOS HUMANOS

Es conocida la historia de un genio todopoderoso que se le apareció a un individuo y le dijo:

– Pídeme lo que quieras, pero ten en cuenta que de lo que me solicites le daré a tu vecino el doble.

El individuo, tras una pausa, contestó:

– Que me quede tuerto.

Sí, hablamos de la envidia, un tema typical spanish que como escribe el artista Pedro Ruiz en su libro «RuiZcionario» (Ediciones B, 2006) es:

1. Pasión cobarde que cuanto más se tiene, más se oculta.

2. Reconocimiento del propio fracaso.

3. Cáncer de la alegría. Comadrona de la maldad.

4. Palabra que empieza por la letra E, como España.

Apuntamos algunas ideas respecto a esta cuestión:

La envidia está incrustada en la naturaleza humana. Viene de fábrica y la experimentan todas las personas, la diferencia es que unos saben domesticarla mejor que otros; unos se dejan llevar por ella y otros son capaces de ponerle riendas para que no se desboque. Quien dice que nunca siente (o ha sentido) envidia, miente. Esquilo aseguraba: «Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia». Celebrar los éxitos de los demás sólo es propio de personalidades muy maduras y equilibradas. Es conocida la historia de dos amigos que se encuentran y le dice uno al otro: «¡Hombre Juan! ¡Qué alegría verte! Creía que estabas muerto porque todo el mundo habla bien de ti».

La envidia surge porque nos comparamos. No nos gusta tener o ser más, sino tener o ser más que los demás. Nada es mucho ni poco sino en relación a algo. Por ello, cualquier referencia es insuficiente si al otro le van mejor las cosas (y siempre hay alguien a quien le va mejor). El gran error, por tanto, es mirar demasiado hacia «fuera» y poco hacia «dentro». Disfrute con lo que hace, evite mirar a los lados y no sentirá envidia. El viejo Morrie Schwartz, en la obra «Martes con mi viejo profesor» (Maeva, 1996) de Mitch Albom, lo expresa magistralmente: «Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas no estarás insatisfecho, no tendrás envidia y no desearás cosas de otra persona. Por lo contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará».

Quien destaca levanta envidias, es inevitable. «Ladran, luego cabalgamos», le decía Don Quijote a su escudero Sancho Panza. Si Vd. vuela alto siempre habrá alguien que le intente cortar las alas. No se preocupe, las críticas malintencionadas son el mejor síntoma de que uno está por el buen camino y avanza con paso firme. Al que no alcanza metas no se le dedica ni un minuto de atención.

El mayor alimento de la envidia es la mediocridad. La envidia no es más que el recurso de los menos capaces; individuos que ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos que les gustarían, intentan que otros tampoco se alcen con ellos porque eso supondría dejar al descubierto sus carencias. Para ello no tienen reparos en maldecir las ilusiones y las conquistas de terceros con la finalidad de que desistan y así poder saciar sus propias insatisfacciones personales. 

La envidia no sólo hace acto de presencia por «acción» sino también por «omisión». Hay comportamientos que requieren ser alabados y aplaudidos, y no hacerlo, es igualmente una demostración de envidia. Pablo Picasso aseveraba: «Quien se guarda un elogio se queda con algo ajeno». Cuando alguien se alce con algún mérito y el resto permanezca en silencio, probablemente la envidia esté presente. Con gran acierto Khalil Gibran aseguraba: «El silencio del envidioso está lleno de ruidos».

Lo de «envidia sana» es un cuento. De sana, nada. Esta expresión es el mecanismo de defensa que utilizamos los humanos para esconder nuestros auténticos sentimientos, ya que como decía Plutarco, «entre los desórdenes del alma, la envidia es el único inconfesable». Por eso, el ser humano busca excusas para no quedar en evidencia y al nombre de la «envidia» se le añade el apellido de «sana».

Lo más triste de la envidia es que habitualmente se manifiesta entre los más cercanos. Esto es, en el círculo de amigos, en el ámbito familiar o entre los compañeros de trabajo. La razón es sencilla: con quien uno tiene a mano existen más posibilidades de comparar. Es una triste paradoja pero cierta: donde teóricamente debería existir más unión y satisfacción por los logros del prójimo, es donde la envidia se manifiesta con mayor crudeza. 

La envidia casi nunca se exhibe a cara descubierta. Es más sutil y suele servirse de segundas para disimularla. Jacinto Benavente lo explicaba espléndidamente: «Es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada». En ocasiones será una carcajada irónica y en otras una sonrisita cargada de doble sentido.

El envidioso es profundamente desdichado. Miguel de Unamuno escribía: «La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual». Una persona dominada por este sentimiento negativo se consume. Vive en un estado de amargura y desazón permanente. No disfruta de la vida. En muchas ocasiones se ha dicho que «la felicidad no consiste en tener muchas cosas sino en disfrutar mucho de lo que se tiene». Así es y así lo afirmaba William Shakespeare: «Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos».

La envidia siempre tiene coartada. El arma arrojadiza del envidioso es la crítica, y como todo es susceptible de ser criticado, ello supone un gran alivio para los envidiosos que tienen dónde agarrarse  y poder salirse con la suya. Si le va bien en el mundo de los negocios, le dirán que desatiende a su familia; si cumple con sus obligaciones familiares, le reprobarán su falta de ambición... Y así con todo.

La suerte es otro de los recursos de los que a menudo hace uso el envidioso. Si Vd. tiene suerte y él no, ya tiene la ecuación hecha y la conciencia tranquila. Su falta de acierto se debe a factores ajenos a su persona y queda exonerado de toda responsabilidad. Con agudeza Víctor Hugo llamaba «mezquina» a la suerte porque según el escritor «su falso parecido con el verdadero mérito engaña a los hombres». 

No se deprima cuando alguien le critique, es lo normal. La experiencia demuestra que 9 de cada 10 críticas están basadas en la envidia o en las ganas de hacer daño. Tan sólo 1 de cada 10 busca la mejora y el crecimiento del interlocutor. Por tanto, si «escuchar» es una gran virtud, saber cuándo «no escuchar» también lo es.

Huya de los pesimistas que suelen ser «grandes envidiosos». Si hay un rasgo que define a los pesimistas es su carácter excesivamente conservador. El miedo les lleva a mantenerse amarrados en puerto seguro, con lo que sus éxitos no suelen pasar del aprobado raspado. Por eso, les molesta que otros logren metas (ello dejaría al desnudo sus límites) y suelen verse dominados por la envidia.

Una de las mejores formas de evitar envidias gratuitas es no armar mucho ruido. Actuar con discreción es una recomendación válida. De este modo, quienes estén tentados para atacar, no tendrán razones para hacerlo. Es complicado, porque en un mundo en el que tener visibilidad es imprescindible –lo que no se conoce, no existe–, resulta arduo torear la situación.

Lo que más le fastidia al envidioso es que le ignoren. Porque entonces no tiene argumentos con los que atacar a su presa. Dar la razón al envidioso le desconcierta enormemente y le deja en fuera de juego al no poder seguir echando leña al fuego. Un proverbio árabe afirma: «Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien». Hace poco cayó en mis manos una entrevista al director de cine David Trueba. Buena parte de la charla transcurría en torno a este tema. Resumo algunas preguntas:

¿Se siente envidiado?

Bueno, despierto envidias en general. Y, sin querer, las convierto en eternas.

¿Por qué?

Porque cuando alguien me machaca no le envío los tanques.

Eso fastidia más todavía...

Es lo que más les duele: que los ignores (...). Cuando envidias, odias y haces daño, lo que quieres es que tu víctima te corresponda. Si encima te ignora, ¡te quieres morir!

Como con gran maestría aseguraba Kipling: «No busques más odio que el que te tengan».

Mi madre me decía «Tienes muchas razones para ser envidiado, así que no les des más” (...). Cuando perdí todos los Goya, un viejo director amigo mío, me dijo: «No sabes la de amigos que has ganado hoy».

¿Nunca ha envidiado al prójimo?

¡Pues claro! Todos viajamos con una máquina de odiar a cuestas que recicla todo lo que nos pasa.

En resumen, evite a toda costa ser preso de la envidia, un sentimiento que es tremendamente dañino no sólo para su bienestar mental sino también físico. Desde hace poco se sabe gracias a investigaciones llevadas a cabo en  Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas en Inage–Ku (Japón), que la envidia activa las mismas zonas del cerebro que el dolor físico. Quizás no sea casualidad la expresión «me muero de envidia».

Un consejo de despedida: haga lo que le gusta, no tenga excesivo apego al reconocimiento de los demás, disfrute de lo que tiene más que fijarse en lo que le falta, no mire demasiado a los lados (el sol sale para todos y en todos los lados cuecen habas), y se sentirá mejor consigo mismo y más libre.


 

Francisco Alcaide Hernández

Profesor Escuela de Negocios - Universidad Antonio de Nebrija

http://franciscoalcaide.blogspot.com/

Artículo de opinión publicado por Executive Excellence nº57 febr.09

 

 

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12 errores de un emprendedor

Enviado por el 04/11/2011 a las 18:26
Manuel Gross

 

Publicado el 03/11/2011 por Paula Barros

 

A la hora de emprender un negocio, son muchas las dudas que pueden llegar a asaltarnos: ¿por donde comenzar? ¿cómo destacar de entre los demás? pero, sobre todo, ¿qué errores no debo cometer?

Es por ello que, desde la Global Entrepreneurship Week -un evento dedicado a animar a los jóvenes a emprender-, se ha tratado este tema, cuyos resultados pueden resumirse en los siguientes errores a evitar:

1- No pedir ayuda. En la mayoría de los casos, es una persona quien decide abrir un negocio por sí misma. Hasta aquí todo bien. El error radica en pretender hacer todo el trabajo sin realizar consultas a expertos en el sector o conocidos que dispongan de un negocio. No debemos tener miedo, lo ideal es contar con ayuda y asesoramiento profesional, al menos durante el arranque del negocio.

2- Pensar en obtener beneficios rápidamente. Abrir una empresa no significa hacerse rico al instante. Es necesario tener paciencia y trabajar duro, plantear objetivos y estrategias y tratar de cumplirlos. Los beneficios llegarán solos, aunque lograrlos lleve un tiempo.

3- No todos los presentimientos son de fiar. A veces, una idea de negocio puede parecernos una buena oportunidad. Sin embargo, debemos analizarla detenidamente antes de lanzarnos a la aventura, investigar las ventajas e inconvenientes y valorar si realmente el negocio puede funcionar.

4- Trabajar en tu mundo. No debemos tener miedo a hablar con expertos del sector, sino lo contrario. Nadie va a robarnos nuestro negocio, por lo contrario, hablando podemos obtener ideas para mejorarlo.

5- Olvidarse del papel de líder. Si nunca se ha tenido un negocio propio, puede que resulte complicado asumir funciones de liderazgo al principio. Sin embargo, es algo que no debemos olvidar, pues a la hora de crear una empresa es una función que deberemos asumir si queremos que funcione.

6- Los pies en la tierra. Tener una empresa puede hacernos vivir en las nubes. Ante todo, es necesario mantener los pies en la tierra y centrarse en el funcionamiento del negocio. Una vez que arranque podremos tomárnoslo con más calma y dedicar tiempo a pensar en la visión de negocio.

7- Cambiar es bueno. El mercado cambia constantemente, surgen nuevas tecnologías y tendencias. Es por ello que un negocio debe adaptarse y aprovechar las nuevas oportunidades que pueden surgir.

8- No pensar en el consumidor. No podemos vender lo que queremos, sino lo que nuestros posibles clientes quieren o necesitan. Piensa que el negocio que montes es para ellos, no para ti.

9- Ideas en la cabeza. Para crear una empresa no basta con tener ideas, debemos plantearlas por escrito para así disponer de documentación que mostrar a posibles socios o inversores. Objetivos y estrategias son los puntos más importantes de ese plan de negocios escrito.

10- Negarse al conocimiento. Constantemente se organizan ferias, convenciones, encuentros o charlas que pueden ayudar a un emprendedor a enfocar su negocio. No debemos negarnos a adquirir conocimiento externo, pues siempre podemos extraer ideas.

11- Invertir sin control. Al principio, puede que gastemos más de la cuenta, algo totalmente normal mientras la empresa arranca. Sin embargo, debemos disponer de un plan financiero que nos permita saber cuando debemos parar o ajustar gastos para tener una mayor seguridad.

12- No delegar funciones. En el momento en el que el negocio arranque, debemos organizar el trabajo y ver nuestras capacidades, pues puede que, para algunas tareas, necesitemos ayuda. Nadie está capacitado para realizar todas las funciones, por ejemplo, algunas personas sabrán vender un producto o servicio mejor que otras.

¿Añadiríais algún otro error común a la hora de emprender un negocio?


Paula Barros


 

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5 cosas que debes dejar de medir

Enviado por el 08/09/2011 a las 9:52
Manuel Gross

5 cosas que debes dejar de medir

 

06/09/2011 escrito por

 

5 cosas que debes dejar de medir

5 medidas que debes dejar de medir

Hay una gran obsesión de la gente en medir, medir y medir. Claro que no hay escasez de números para medir cuando se trata de campañas de marketing online, ni herramientas que nos permitan hacerlo. El problema es cuando unas medidas son más obvias que otras y terminamos basando los resultados de éxito o fracaso en aquellas medidas que no reflejan la realidad.

Por el contrario, tenemos que preguntarnos (o preguntarle a las agencias que prestan los servicios) ¿qué significan las medidas? y ¿cómo afectan al mix?.

Estas son las medidas en las que deberías dejar de basar tus resultados:

Twitter Followers

No debería tratarse de la cantidad de personas que siguen a una cuenta, sino de las cantidad de interacciones y retweets que se generan a raíz del contenido. Un par de recomendaciones que puedo dar son: 1) ¿quién está replicando mi contenido y que tan influenciadores son? y 2) ¿cuáles son los tópicos que tocan en relación a tu marca o empresa?

Facebook fans

No importa la cantidad de gente que le haga “like” a tu página, al final sólo entre el 3% y 5% de los fans prestan atención y leen el contenido que posteas. En cambio, puedes aprovechar los analíticos de Facebook para medir el tráfico que se genera de tu website a tu fan page y a tu website nuevamente, las impresiones dentro de facebook y el % de feedback (comentarios) que se genera de tus posts.

Visitas al blog

Sí, aunque el ranking de Alexa este por los cielos, no necesariamente indica que la gente lees tus posts. En cambio, es mejor medir el porcentaje de rebotes de tu blog, la cantidad de veces que es compartido desde el blog a las redes sociales, la cantidad de suscriptores de tu RSS y los suscriptores de tu blog vía email.

Aperturas de email

Las aperturas es una medida razonable para sabe que tan efectiva esta siendo tu campaña de email, pero tiene ciertas limitaciones debido a que ciertos clientes de email tienen que cargar las imágenes para que se considere una apertura. Se deben medir las aperturas, pero no enfocarse sólo en ella. En cambio, se pueden medir: cantidad de nuevos usuarios/clientes a raíz de la campaña, CTR (click trough rate), usuarios activos, conversiones y compartidas en redes sociales

Cantidad de clientes

Hoy mi esposa me comentó sobre un artículo que leyó de una agencia de marketing digital que sólo tiene 16 clientes, genera $15 millones en ingresos y sus clientes generan $365 mil millones en ventas. Esa agencia seguro que no enfoca la medición de resultados en la cantidad de clientes que tiene (sólo 16) sino en lo activo de sus clientes y las conversiones que genera.

Varias personas hablan de la Ley del Pareto, 80/20 o como lo quieran definir. Yo opino que es mejor dedicarle el 100% de tu tiempo al 20 % que te genera el 80% de los ingresos para poder llevarlo al 100% y quedarte con esos clientes nada más.

Conclusión

Por supuesto que lo que digo no es ley. Seguirán habiendo clientes/agencias que basan las mediciones en cantidad de clientes/followers/fans que no está del todo mal. La forma en que yo lo recomiendo es ésta; queda de parte de cada uno tomar lo que le funcione y dejar aquellos que no.

 

Todo el contenido licenciado bajo Creative Commons. Derechos Reservados - SMLatam © 2011

 

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Desconfía del pensamiento inmediato

Enviado por el 05/09/2011 a las 22:26
Manuel Gross

Emprendedor, desconfía del pensamiento inmediato

 

Publicado hace 53 días, por

 

Rapidez, instantaneidad. Que de un intercambio de ideas en un bar con amigos salga tu eureka personal y   en  unos meses se transforme en la gran empresa que conquistará el mundo en dos años. Todo ello fundamentado en la automotivación, espíritu emprendedor y pensamiento positivo, no es otra cosa que frivolidad. 

 

Este es el mismo pensamiento  que equipara viralidad con calidad e inmediatez con éxito, que sigue a pie juntillas la filosofía del dinero,  y su pretendida inteligencia (si el dinero fuese 

socialmente inteligente en sí mismo, iría a donde hace falta y no se acumularía donde es abundante).

La concepción del tiempo que se está manejando para los parámetros de calidad y emprendimiento, puede estar funcionando  como una trituradora de buenas ideas, al contrario de lo que en teoría se está buscando.   Una empresa para que llegue a ser tal debe cumplir ciclos que la consoliden.  La naturaleza es sabia y vale la pena observarla: Un agricultor sabe cuando sembrar, cuanto regar, cuida su siembra a la vez que espera hasta que llegue el momento de la cosecha. Y aún así todo se puede echar  a perder.

He encontrado en varias ocasiones a emprendedores que exponen sus proyectos, sin tener muy en claro hacia a donde apuntan, y  sin embargo  invierten más tiempo en prensa y “reputación” que en diseñar su modelo de negocio y ponerlo a prueba de verdad.

Este tipo de comportamiento está influido por el cuasi religioso pensamiento positivo , así como por la concepción inmediata del tiempo como el presente continuo, el pasado  lejano  y el futuro de corto plazo. El pensamiento positivo, los procesos del pensamiento crítico, que  nunca   objeta y plantea sus dudas acerca de la idoneidad el camino tomado.

A proposito quería compartirte este video de una charla dictada por  Philip Zimbardo, que se puede aplicar muy bien a nuestro tema de interés

 

RSA Animate - The Secret Powers of Time 

 

Piensalo, qué tal si te tomas el tiempo para observar tus problemas a una prudente distancia, sin urgencias, ni  presiones estoy segura que en calma se te ocurrirán otras ideas y posibilidades , que en medio del estrés del día  a día, no sería posible interiorizar y rectificar.

 

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Los 7 pecados en social media

Enviado por el 02/09/2011 a las 9:58
Manuel Gross

Los siete pecados en social media 

 

28/08/2011 Editorial TICbeat

 

Las redes sociales además de estar ahí para ocio y entretenimiento de los usuarios. Se han convertido en herramientas de marketing, negocio, networking y compartir información. Las redes sociales son nuevos medios horizontales de comunicación; los usuarios participan, comparten y generan contenido. 

Las marcas han encontrado el lugar ideal para conectar con sus futuros clientes. Cuando las redes sociales son utilizadas de forma correcta los usuarios/clientes se comprometen con la marca y la conversación entre ambos se da de forma fluida. Sin embargo, cuando estos medios sociales no son utilizados de forma correcta las marcas pueden pecar de cometer varios errores graves.

Kissmetrics revela una lista de cuáles son los siete pecados o errores graves en Social Media.

 

Sigue...

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